Cibersur.com | 09/09/2010 09:27
Diagnosticar los problemas y beneficios de esta realidad y detectar prácticas con las que se saca mayor provecho a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es la tarea que se han impuesto Ángel Boza, de la Universidad de Huelva, y un equipo en el que participan investigadores de las universidades de Cádiz, Córdoba y Huelva, a través del proyecto Buenas prácticas en integración de TIC en escuelas de Primaria y Secundaria, considerado por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia como Proyecto de Excelencia e incentivado con 61.000 euros.
Para empezar, han llevado a cabo una selección de casos que ha concentrado el estudio en 11 centros escolares de todas las provincias andaluzas. “La selección ha sido difícil porque no todos los centros están al mismo nivel de implementación de las TIC”. Han convivido entre 10 y 12 días en cada centro y allí han mantenido charlas informales con alumnos y profesores, han llevado a cabo entrevistas formales con los tutores, directores y coordinadores de proyectos TIC, han realizado observaciones del trabajo en las aulas, y han analizado el material didáctico que se utiliza.
“Hemos querido abordar el tema desde muchas ópticas, porque -puntualiza el profesor Boza- cuando hablamos del análisis de la integración de las TIC no son éstas lo único que estamos estudiando; con ellas estamos analizando también la dinámica del centro, el clima de aula, los procesos docentes, las estrategias de aprendizaje de los alumnos, la formación e interés del profesorado... Las TIC son una herramienta nueva que impacta más o menos en diversos aspectos generales de los centros, por eso también queremos saber cómo afecta a esos procesos generales de la educación”.
Tras el trabajo de campo, y en plena labor de análisis, estos investigadores concluyen que en general “los equipos informáticos y el trabajo con ellos despiertan el interés de los alumnos”; sin embargo, “las actividades más tradicionales resultan igual de aburridas en ordenador que en papel”. Además, Boza considera que en el caso de los alumnos es necesario también enseñarles a distinguir los espacios y tiempos de trabajo y de ocio, cuya frontera con el uso de las TIC cada vez está más diluida.
En cuanto al mundo de los profesores, el equipo de Boza sí ha podido comprobar que es una “pequeña” e imparable “revolución”. “Los profesores adoptan actitudes que van desde el entusiasmo absoluto al escepticismo total. Pero el núcleo de convencidos acaba contagiando al resto a base de ayuda, colaboración, apoyo y medios”. ¿Cuál es la dificultad principal? El miedo a no dominar el soporte, la herramienta, o a que los alumnos sepan más que el profesor del propio ordenador. Según Boza, esta circunstancia “no hay que verla como un problema sino como una oportunidad de aprender y una forma de hacer trabajo cooperativo, de buscar la colaboración de los alumnos. En aquello en lo que el profesor es especialista, en enseñar, no tiene que sentirse amenazado”.
La conclusión preliminar es que no existen “prácticas excelentes globales” pero “aquellos centros públicos que ya eran dinámicos antes de la llegada de las TIC siguen siéndolo con ellas, y quizás un poco más; los equipos directivos encuentran que es una herramienta poderosísima: el nuevo soporte les hace repensar las dinámicas del aula y del propio centro”.
Por eso, estos expertos han querido seleccionar experiencias de buenos prácticas de integración de las TIC en el aula para poder obtener patrones, modelos, que sean transferibles a otros casos: “Queremos hacer una publicación con experiencias bien contadas y bien documentadas que, aunque no se puedan trasladar al 100%, den pistas de reflexión y acción a otros docentes”. De este modo, el texto futuro recogerá experiencias que van desde “la búsqueda de información on line hasta la simulación matemática o la elaboración de proyectos de tecnología; desde su uso como procesador de textos hasta su aplicación para construcciones colectivas como recopilación de nanas o cuentos populares”. Además están trabajando en la elaboración de un libro electrónico a modo de informe global y una página web abierta al debate que estará lista antes de finalizar 2010, coincidiendo con los resultados definitivos de la investigación.
El profesor Boza y su equipo investigador esperan que su trabajo, como mencionan en la memoria del proyecto, resulte “válido para los profesores” tanto de los Centros TIC andaluces como de otras escuelas e institutos donde se estén implantando las nuevas tecnologías. “Válido para las distintas administraciones encargadas de la integración de estas tecnologías”, para que puedan tener información acerca de las necesidades de los docentes y poder ofrecer orientaciones para una eficaz implantación de las TIC. Y válido para de la comunidad científica de la educación, de tal modo que estos resultados resulten “imprescindibles para que otros investigadores profundicen en investigaciones paralelas y complementarias”.