Con respecto a la burbuja global, según los datos que se manejan en el informe (ingresos e inversiones del sector y número de empleados), el sector de las telecomunicaciones se vio afectado en la fase de crecimiento de la burbuja, aunque no de forma especial. Esto es, parece que no se habrían hecho demasiadas inversiones inadecuadas, por lo que la fase de depresión no debería ser tan profunda como la que afectará a otros sectores.
En cuanto a la posible existencia de una burbuja sectorial, el documento relaciona la inversión total anual del sector con la formación bruta de capital fijo (FBCF) anual para, de esta forma, identificar aquellos puntos en que la inversión del sector se separa de la tendencia que marca la FBCF. El gráfico identifica que entre 1999 y 2001 se produjo una burbuja sectorial, la relacionada con la burbuja de las ‘punto.com’ y la liberalización del sector en España.
Desde entonces, no se ha identificado ninguna otra burbuja sectorial. Tampoco se habría dado una burbuja sectorial no espontánea, provocada por algún tipo de regulación, ya que, según apunta la nota, no se puede hablar de una regulación ‘netamente’ favorable al sector.
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