Periodistas

... Y además dos huevos duros

La metáfora del camarote de los Hermanos Marx, más actual que nunca por la visión anacrónica de una realidad que se nos escapa de las manos sin saber cómo ni por qué, produce hoy (76 años después de su rodaje) la misma sensación de desorden y ruptura; cosa que, desgraciadamente, no ocurre con la otra escena histórica de la película “la parte contratante de la primera parte”, que se me antoja bastante comprensible, en tiempos donde la economía y la sociedad se miden en términos de insolvencia y resistencia.

Antonio Manfredi | 19/05/2011 10:55

Si Groucho Marx hubiera disfrutado de una conexión 3G en su teléfono móvil, seguramente lo habría mirado con desdén y llamado al call center para ligar con la operadora, para luego ponerse a brincar con él en medio del escenario llamando la atención y, tal vez, eliminando su puro, hoy políticamente incorrecto. 

Todo lo demás, lo habría improvisado, como están haciendo desde hace pocas semanas muchos dirigentes políticos andaluces, sabedores de que el manejo de la Red y, sobre todo, de las Redes Sociales, les puede ayudar a convencer a algún votante más o, en cualquier caso, a revestirse de cierta modernidad necesaria, que ahora está muy bien vista. Por lo demás, tampoco se han preocupado por entrar en el fondo de los temas y permitir la disensión ética e intelectual, que ya se lleva poco y, sobre todo, no es buena para el negocio. Es lo que tiene Internet, que no permite oscurantismos.

Eso sí, honrosas excepciones marcan la diferencia, ya sea porque están verdaderamente convencidos de la palanca real que supone el uso de la Red o, en algunos casos, para corregir los desfases en las cuentas, que no permiten campañas muy costosas. En todo caso, esa presencia, en mi opinión, no va a ser determinante en el resultado de las urnas, marcadas por un acento analógico que nuestra clase política tiene miedo a perder, basándose en unos criterios que marca la Junta Electoral dignos de los años 70.

Yo voté por primera vez en el Referéndum Constitucional de 1978 y la estructura global de nuestro sistema electoral sigue siendo la misma. Conceptos como “jornada de reflexión”, “espacios gratuitos”o “reparto de tiempos” suenan tan arcaicos que sonroja descubrir lo poco que hemos evolucionado en estos términos. No habrá un verdadero cambio mientras no se corrijan estos defectos o, lo que es lo mismo, mientras no cambie una clase política anclada en sus propias pretensiones de perpetuarse como clase.

Mientras tanto, la sociedad ha evolucionado hacia posiciones pragmáticas,  economicistas y ciertamente insolidarias, encantados como estamos de ser como somos, tal y como nos repiten machaconamente todos los días desde los medios de comunicación, mientras nos convertimos en objeto de gasto y consumo como principal misión ciudadana.

¿Internet? ¿Las Redes Sociales? siguen siendo, a día de hoy, un instrumento secundario para la maquinaria electoral; pero la clase política ha creado su propio monstruo, el que en muy poco tiempo le va a impedir ejercer su poder social omnímodo y va a hacer tambalear su estructura.

Su impermeabilidad y visión material de las cosas ha llevado a miles de ciudadanos a organizarse en círculos que, como base, rechazan la oficialidad y la presencia de estructuras del siglo XX. O sea, que la clase política oficial se queda, por primera vez en la historia, fuera de juego. Y aquí sí que están marcando la pauta las Redes Sociales.

Aún tímidamente, recientes movimientos sociales en España han demostrado que hay una reivindicación rotunda de claridad y juego limpio, al que difícilmente puede responder una clase política hipotecada ante grupos de poder que buscan su propio beneficio y no el bien general. Esta idea, aterradora por sí misma, de que la clase política actual es incapaz de ofrecer alternativas, es la que está moviéndose a la velocidad de la luz e impregnando la vida de los más jóvenes y urbanos; los mismos que, no hace mucho tiempo, auparon a los dos únicos partidos que, en la práctica, conforman el mapa político nacional.

Internet va a ser, por lo tanto, la clave. Si el PP, como todo parece indicar, alcanza cotas de poder hasta ahora desconocidas, prepárese a una resistencia nada pasiva y bien organizada desde los teléfonos móviles. Si el PSOE fracasa, como las encuestas indican; es hora de que corra el aire y abra paso a quienes pueden dar la alternativa.

Ingente trabajo para todos. Lo que sí parece claro es que los movimientos sociales que se mueven vía Internet no se pueden comprar. Ya no es una cuestión de tecnología, sino de la madurez de una sociedad que ha aprendido a manejarla para su beneficio.

 

 

Antonio Manfredi

Antonio Manfredi
Presidente de la Asociación de Profesionales
de la Información Digital de Andalucía
@antoniomanfredi



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