SEGÚN ESTUDIO

La ansiedad adolescente crece y la IA redefine el aprendizaje: el 78% de las familias cree que la escuela no prepara para el futuro, según un estudio educativo

Lab International School mantiene que el 81% considera necesaria una mayor personalización del aprendizaje.

Cibersur.com | 03/06/2026 09:55
La educación secundaria atraviesa una transformación profunda que va mucho más allá de la incorporación de nuevas tecnologías en el aula. La irrupción de la inteligencia artificial, el aumento del malestar emocional en adolescentes y la creciente sensación de desconexión entre muchos jóvenes y la escuela contemporánea están poniendo en cuestión no solo cómo se aprende, sino también el sentido mismo de la educación en una sociedad hiperestimulada, digitalizada y en permanente cambio.

 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete adolescentes presenta algún tipo de problema de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión los más frecuentes en esta etapa.

Más allá de las cifras, cada vez más familias comienzan a cuestionar no solo el rendimiento académico que ofrecen ciertos modelos educativos tradicionales, sino también el impacto emocional y psicológico que determinados entornos escolares pueden generar en niños y adolescentes.

En paralelo, la inteligencia artificial está alterando profundamente la relación de los jóvenes con el conocimiento, el aprendizaje y la atención. En un contexto donde la información es inmediata y prácticamente ilimitada, el desafío ya no pasa únicamente por acceder a contenidos, sino por desarrollar criterio, capacidad de interpretación y sentido propio frente a la sobreabundancia informativa y la hiperestimulación digital.

El Foro Económico Mundial estima que el 65% de los niños que hoy comienzan la educación primaria trabajarán en empleos que aún no existen, pero el debate educativo actual trasciende ya la preparación profesional. La inteligencia artificial está obligando a replantear cuestiones más profundas: qué significa pensar, aprender o construir una mirada propia en un entorno donde gran parte de las respuestas están automatizadas. En este contexto, distintos expertos señalan la necesidad de revisar un modelo educativo que todavía conserva dinámicas heredadas de una lógica industrial basada en la transmisión unidireccional del conocimiento.

Un estudio interno realizado por Lab International School a familias con hijos en edad de educación secundaria muestra una brecha creciente entre las expectativas sociales y el sistema educativo actual. El 78% de las familias encuestadas considera que el modelo tradicional no prepara adecuadamente para el futuro profesional de sus hijos, mientras que el 72% percibe un aumento del estrés y la ansiedad asociado al entorno escolar.

Además, una parte significativa de las familias expresa preocupación por la desconexión emocional y existencial que muchos adolescentes experimentan hoy respecto al aprendizaje y la vida escolar. El estudio refleja una percepción creciente de que la educación continúa demasiado centrada en la acumulación de contenidos y menos en la construcción de identidad, criterio personal y vínculos significativos con el aprendizaje. También apunta a una demanda cada vez mayor de modelos más personalizados y humanos, capaces de responder a las distintas formas de aprender y habitar la adolescencia actual.

“El sistema educativo se diseñó para un mundo que ya no existe. Hoy el reto no es solo transmitir conocimientos, sino acompañar procesos de aprendizaje más humanos, críticos y adaptativos. El aumento de la ansiedad y la desmotivación no es un fenómeno aislado, sino un síntoma estructural de un modelo que necesita una actualización profunda”, señala Aníbal J. Bogliaccini, psicopedagogo y especialista en acompañamiento educativo y emocional de adolescentes.

Según este experto educativo, el debate educativo actual ya no puede limitarse únicamente a resultados académicos o metodologías de enseñanza. “La escuela perdió el monopolio del conocimiento hace tiempo. Hoy los adolescentes tienen acceso constante a información, estímulos y respuestas inmediatas, pero eso no necesariamente les ayuda a construir criterio, identidad o sentido. La pregunta ya no es cuánto saben los jóvenes, sino cómo aprenden a pensar, interpretar el mundo y relacionarse consigo mismos y con los demás en medio de tanta saturación”, afirma Aníbal J. Bogliaccini.

El conjunto de estos factores sitúa a la educación secundaria en un momento de transformación profunda, en el que se cuestionan los modelos tradicionales y se abre un debate creciente sobre cómo formar a las nuevas generaciones en un contexto marcado por la incertidumbre tecnológica, laboral y social.



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