Cibersur.com | 27/10/2026 11:37
Hamelin-Laie International School comparte consejos para que los padres ayuden a sus hijos a identificar información falsa y adquirir hábitos de consumo digital más críticos y responsables, con motivo de la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional de la UNESCO.
En un entorno digital en el que conviven noticias, publicaciones en redes sociales, vídeos y contenidos generados mediante inteligencia artificial, distinguir la información confiable de la falsa se ha convertido en una habilidad fundamental para todos, pero especialmente para niños y adolescentes. No basta con saber utilizar la tecnología o navegar por internet. También es necesario aprender a cuestionar lo que ven, reconocer posibles señales de alerta y comprobar si una información es cierta antes de darla por válida.
"Existe la percepción de que las personas mayores son las más vulnerables a los riesgos digitales. Sin embargo, crecer rodeado de tecnología tampoco garantiza saber identificar sus peligros ni tener las herramientas necesarias para reconocer intentos de engaño, contenidos manipulados o información falsa, señala Christopher Such, profesor de tecnología de Hamelin-Laie International School. "Desarrollar el pensamiento crítico desde edades tempranas es esencial para que los jóvenes puedan desenvolverse con mayor autonomía y responsabilidad en el mundo digital".
Seis consejos que entrega Christopher Such de Hamelin-Laie International School para los padres hijo:
1. Acostumbrar a los hijos a hacerse preguntas
Una mente que cuestiona es una mente crítica. Una de las mejores maneras de ayudar a niños y adolescentes a evaluar la información que encuentran en Internet es enseñarles a detenerse antes de aceptar algo como cierto y formular una serie de preguntas sencillas:
• ¿Quién ha creado este contenido?
• ¿Por qué se ha creado?
• ¿Qué mensaje intenta transmitir?
• ¿Aporta pruebas o evidencias que respalden lo que afirma?
• ¿Busca informar, entretener, persuadir, vender algo o provocar una reacción emocional?
• ¿La información está respaldada por investigadores, científicos, expertos u organizaciones confiables?
Aprender a formular estas preguntas ayuda a los jóvenes a desarrollar una actitud crítica ante las noticias, vídeos, publicaciones en redes sociales y otros contenidos digitales, evitando que acepten una información como verdadera simplemente porque parece convincente o ha sido compartida muchas veces.
2. Entender que la inteligencia artificial también puede engañar
La inteligencia artificial es capaz de generar textos, imágenes, voces y vídeos cada vez más realistas. Aunque estas herramientas ofrecen grandes oportunidades educativas, también pueden crear contenidos convincentes que sean inexactos o completamente falsos.
Por ello, es importante que los estudiantes comprendan que:
• Una imagen o un vídeo ya no constituyen una prueba automática de que algo ha sucedido realmente.
• Los sistemas de inteligencia artificial pueden presentar información incorrecta con aparente seguridad y credibilidad.
• Los errores generados por la IA pueden difundirse rápidamente por Internet y ser replicados por otras plataformas, dificultando la identificación de los hechos reales.
Además, debemos recordar que algunas herramientas de IA aprenden a partir de información disponible en línea. Si esa información contiene errores o contenidos falsos generados previamente por otras IA, puede producirse un efecto de acumulación que haga más difícil distinguir la información confiable de la desinformación.
Por este motivo, la información importante siempre debe contrastarse utilizando fuentes confiables y reconocidas.
3. Enseñarles a evaluar las fuentes de información
A partir de la adolescencia, los alumnos deben adquirir el hábito de analizar la procedencia de una información antes de confiar en ella.
Algunas preguntas útiles son:
• ¿Es una página web, organización o medio legítimo?
• ¿Quién está detrás de la plataforma o publicación?
• ¿Presenta diferentes puntos de vista?
• ¿Incluye opiniones de expertos, estudios o estadísticas verificables?
• ¿La misma información aparece en otras fuentes confiables e independientes?
También es importante enseñarles que una información no es necesariamente cierta porque la comparte un amigo, aparece en la cuenta de una persona popular o tiene una apariencia profesional.
Asimismo, existen organizaciones dedicadas a la verificación de información, como Cibervoluntarios.es, Maldita.es o Newtral, que pueden ayudar a las familias a comprobar noticias dudosas y comprender mejor cómo se propaga la desinformación en Internet.
Antes de creer o compartir una información importante, conviene comprobar si también aparece en varios medios u organizaciones reconocidas e independientes. Cuando una afirmación solo aparece en una única fuente, es recomendable extremar la cautela.
4. Ser conscientes del papel de los algoritmos y las "burbujas digitales"
Muchas plataformas digitales están diseñadas para que los usuarios permanezcan en ellas el mayor tiempo posible. Para conseguirlo, utilizan algoritmos que recomiendan contenido que consideran atractivo para cada persona.
Con frecuencia, estos algoritmos priorizan publicaciones llamativas, emocionantes, polémicas o sorprendentes porque generan más interacción, independientemente de su calidad o veracidad.
Esto puede provocar que los usuarios queden atrapados en una "burbuja digital", donde ven repetidamente contenidos que refuerzan sus opiniones e intereses, mientras que apenas se exponen a perspectivas diferentes.
Es importante que los jóvenes comprendan que:
• Lo que aparece en sus redes sociales no representa necesariamente toda la realidad.
• Los algoritmos seleccionan contenidos basándose en sus hábitos e intereses.
• Ver una misma idea repetida muchas veces no la convierte automáticamente en verdadera.
• Buscar diferentes fuentes y puntos de vista es una habilidad fundamental del pensamiento crítico.
5. Diferenciar entre el pensamiento crítico y la negatividad en línea
Pensar críticamente no significa rechazar todo ni atacar las opiniones de los demás. El pensamiento crítico consiste en analizar evidencias, considerar distintos puntos de vista y formular conclusiones razonadas.
Por ello, es importante ayudar a los jóvenes a distinguir entre una crítica constructiva y respetuosa y los mensajes que promueven el odio, los prejuicios o los ataques personales.
Aprender esta diferencia les permitirá participar de forma responsable en entornos digitales, manteniendo una actitud abierta al diálogo y al aprendizaje.
6. Analizar contenidos digitales juntos y utilizar ejemplos cercanos
Una de las formas más eficaces de desarrollar la alfabetización mediática es conversar con los jóvenes sobre contenidos que consumen habitualmente.
Las familias pueden revisar junto a ellos noticias, vídeos de YouTube, publicaciones en redes sociales, anuncios o tendencias virales y plantear preguntas como:
• ¿Por qué crees que se creó este contenido?
• ¿Quién se beneficia de que otras personas lo vean o compartan?
• ¿Qué emociones intenta provocar?
• ¿Presenta pruebas para respaldar sus afirmaciones?
• ¿Cómo podremos comprobar si esta información es verdadera?
Estas conversaciones ayudan a distinguir entre información, opinión, entretenimiento, publicidad y desinformación. Más importante aún, fomentamos el hábito de pensar antes de creer y de verificar antes de compartir.
"Podemos pedirles que expliquen con sus propias palabras por qué creen que se creó un vídeo en concreto. ¿Tiene un fin informativo? ¿Busca entretener? ¿Promueve algún valor o punto de vista específico? ¿Qué emociones les transmite? ¿Creen que se basa en hechos reales y, de ser así, por qué? Así, los niños aprenden a distinguir entre información, entretenimiento y opinión, ya cuestionar lo que ven antes de darlo por cierto", finaliza Christopher Such.